miércoles, 4 de agosto de 2010

La ecoligera de Daniel

Ya, ya sé que hoy tocaba gazpacho y que esta entrada no es ninguna receta, pero como al final hoy toca piscina con Patri y su argentino, voy a tener que dejar el gazpachito para mañana (y hombre, la idea es poner las recetas que hago ese mismo día). Así que, como voy a repetir el enrollado y voy a dejar el gazpacho para mañana, me voy permitir cascar un poco sobre la estupidez humana.

Y es que... hay tres cosas en este mundo que me molestan de verdad. Bueno, no, cinco. Este... ¿doce?. Oh, de acuerdo, me molesta casi todo, soy la persona más irritable del mundo, pero entre esas cosas hay una que me cabrea una barbaridad, y es que se metan con mi especie (los seres humanos, quiero decir, no la de los tíos calvos con barba, que eso es otra historia). Y si hay algo que se meta de verdad con las personas llamándolas idiotas, imbéciles y riéndose en nuestra cara, esto es la publicidad. Especialmente la que sale en la tele.
¿Me váis siguiendo?
Guay. Precisamente el otro día, justo después de tragarme las dos horas y pico infumables de los Tennembaun, pusieron dos anuncios seguidos que me hicieron reír a carcajadas por no llorar a moco tendido. El primero era de agua, el de la ecoligera de Daniel, ya sabéis cuál os digo, ese en el que sale un mocoso en clase explicando que su familia es super ecológica y ahorra una barbaridad porque compran la garrafa de la marca "x" (que es la forma de decir la marca pero en tapadillo. Así me ahorro tener que escribir Fontvella).
Dejando aparte las ganas de llamar a los de asuntos sociales para que le retiren la custodia a los padres del chiquillo que hace de actor, que en el anuncio está tranformado en un maniquí amanerado tan brutalmente edulcorado que él solito podría cargarse a toda una convención de diabéticos; el hecho es que anuncian el producto como una idea super novedosa porque:
a) tiene 6,25l.
b) está envasada en material ecológico.
c) sale más barata que comprarla a golpe de litros por separado.
Guay.
El segundo anuncio, curiosamente, era el de... no recuerdo su nombre. Esos que dicen que están ahí para controlar que la publicidad sea sana y veraz, para que los canales no se pasen del tiempo fijado y para llevarse las subvenciones de sus primos del gobierno.

Después de estos dos anuncios me levanté y me fui a la cocina para echarle un vistazo a la garrafa de agua que solemos comprar normalmente, una de esas de super que cuesta unos 60 cent.
Descubrí que:
a) tiene 6,5l (un cuarto de litro más que la de "x", que ya hemos dicho que es Fontvella).

b) está envasada en material ecológico.
c) sale más barata que comprarla a golpe de litros por separado.




Así que guay por la novedosa idea de los colegas de la marca x (que sí, sigue siendo Fontvella), que según ellos son los primeros en hacer lo mismo que lleva haciendo mi garrafa desde que empecé a comprarla hace tres años. Bravo por ese ahorro del supuesto 40% al comprar una garrafa de 6,25 litros a 1.40, cuando mi garrafa de 6,5 l. es ecológica, es retornable, y cuesta menos de la mitad: 60 cents.
Y por supuesto, bravo por esos tíos tan majos que se preocupan de que la publicidad sea sana y veraz.
Se están cubriendo de gloria; eso sí, a costa de nuestros bolsillos. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa?

martes, 3 de agosto de 2010

#2 Tortellini en crema con pollo y jamón.

Como esta semana tengo lío en casa, la receta de hoy es un plato contundente de pasta de esos que podéis meter en la nevera o incluso congelar y así os olvidais cocinar en tres o cuatro días. Con el ojo puesto en el monedero, que estamos en tiempos de crisis y hay que ahorrar, nada mejor que cocinar una buena cantidad para sacarle jugo a todos los ingredientes (y, como ya os decía, quitarnos de tener que volver a hacer el almuerzo durante unos díitas, que tampoco viene mal del todo).
Así que al lío:

Tortellini al horno en crema con pollo y jamón.



Complejidad: 6/10
Tiempo: 35-40min.
Autor: Rafa

Como os decía, la idea de este plato es que salga abundante para que sea rentable. No es la receta más adecuada para el verano, pero aprovechando el frente frío que dicen que viene del norte le podéis dar una prueba. Además, fría está deliciosa.

Ingredientes: (6-8 personas. Plato único)

-3 paquetes de tortellini de sabores variados (yo utilizo uno de carne, otro de quesos y otro de espinacas y ricotta)
-150grs. de jamón picado.
-Dos pechugas de pollo sin filetear.
-Queso gouda (unas seis lonchas finas)
-Queso mozzarella en lonchas (unas diez lonchas finas)
-Queso parmesano o grana padano (un puñado)
-Tomate tamizado o tomate frito.

Para la crema:
  -Media cebolla pequeña.
  -Una cucharada de mantequilla.
  -400 mg. de crema agria (es difícil de encontrar, lo mejor es usar la nata fresca de tarrina del mercadona, que tiene el mismo sabor agri-picante. Otra opción es usar nata normal y echarle un yoghurt natural graso, o usar directamente una tarrina de queso crema y medio litro de leche).
  -100-150grs. de queso gorgonzola dulce.
  -Un diente ajo.
  -Medio vaso pequeño de vino blanco o un cuarto de vaso de tamaño normal. 50-100 ml. más o menos, para entendernos.
  -Medio limón.
  -Medio vaso de leche (125 ml. más o menos)
  -Un puñado de perejil.
  -Orégano.
  -Una pizca de sal.

Preparación:

Paso 1: La Crema.
-En una olla mediana  A FUEGO LENTO echamos la cucharada de mantequilla, un puñado de orégano para que se tueste y la cebolla cortada en dados lo más pequeños posibles (he puesto media, pero con un cuarto es suficiente). Le echamos un puñado pequeño de sal, lo justo para ayudar a que se poche, y lo dejamos un rato a fuego lento hasta que la cebolla se ponga transparente.
-Una vez trasparente la cebolla, le echamos un buen puñado de perejil picado y el vino blanco. Atentos, porque el olor que pilla la cocina en este momento es acojonante. Entran ganas de echarle unas almejas a la olla y dejarnos de chorradas, pero no liemos las recetas. Dejad las almejas para otro día y seguimos "pa alante".
-Esperamos a que la mantequilla y el vino liguen, convirtiéndose en una deliciosa salsa de aspecto blanquecino, y echamos el queso gorgonzola en trocitos. Lo removemos un poco y echamos la crema agria (si habéis optado por el yoghurt o el queso crema, haced lo mismo).
-Removemos un rato a fuego lento.
-Cuando la crema empiece a coger cuerpo (los ingredientes bien meclados) le echamos la leche. Medio vasito si hemos optado por la crema agria y un vaso y medio si hemos optado por el yoghurt o el queso crema.
-Apagamos el fuego y echamos el jugo de medio limón a temperatura ambiente. Seguimos removiendo hasta que esté todo perfectamente mezclado. Probamos la mezcla con el dedo, por si hubiera que rectificar algo del sabor. La idea es que esté ácido y un poco picante, como un satsiki griego. No os preocupéis si no está salado, de hecho no debe estarlo pues luego el jamón le va a dar ese punto de sal.

Dejamos la salsa a un lado y seguimos con el plato.


Paso 2: La pasta.

Como os he dicho, yo he utilizado tres tipos diferentes de tortellini seco para darle variedad, pero podéis usar el mismo tipo de tortellini, unos raviolli o incluso otro tipo de pasta no rellena, si lo preferís, aunque en ese caso es interesante que sea una pasta hueca o en espiral para que absorva bien la gracia de la salsita. También podéis usar pasta fresca, claro, pero a no ser que la hagáis vosotros mismos os váis a gastar un dinero sin motivo (algún día tengo que quedar con Danny para hacer pasta casera... Os tendré informados). 

-Al lío: una vez elegida la pasta cocedla según las instruciones del fabricante. Aseguráos de dejarlo al dente pues luego ira al horno. Una vez cocida la pasta escurridla bien en agua fría para que se corte en dos la cocción y consigamos así una textura mucho más interesante. 
   

Paso 3: El pollo.

Se puede usar otro tipo de carne, claro, pero dado que este es un plato con un alto contenido en grasas es aconsejable usar pechuga de pollo o pavo, ya que son carnes bajas en contenido graso. 

-Cortamos la pechuga en dados gruesos, como de un centimetro y medio de cada lado (más o menos, no me vayáis a sacar la cinta métrica, que los hay)

-Cogemos los dados y los pasamos por la plancha, sellándolos tan solo. La idea es marcarlos por los lados dejando la pechuga cruda por dentro, pues luego en el horno terminará de cocerse y así no quedará seca.

-Una vez marcados los sacamos de la plancha y los dejamos en un plato.

Paso 4: Al horno.

-Hecha la crema, la pasta y la pechuga, cogemos una bandeja bien grande de horno (sí, la mas grande que tengáis. Redonda, rectangular, de pirex, de barro... la que menos rabia os dé) y la untamos de mantequilla para que la pasta no se pegue y quede jugosa. Éste... ¿Untar es sin hache? me suena que sí...

-Encima de la bandeja vertemos la mitad de la pasta, previamente remojada en agua fría.

-Sobre la primera capa de pasta echamos cinco lonchas de mozzarella en trocitos. La mozzarella fresca mola mucho pero pierde muchísima agua al horno y queda... pocha. Mejor usarla en lonchas, aunque no sea tan cool.

-Sobre la mozzarella echamos los dados de pollo en una capa uniforme.

-Cubrimos con el resto de la pasta.

-Sobre la pasta echamos los taquitos de jamón serrano. No os preocupéis de que sea un buen jamón de jabugo ni ninguna de esas chorradas: Para cocinar, cuanto más joven y "malo" sea el jamón mejor pues nos quedará más suelto. Usad las tarrinas que venden en el super (una vez más, haciendo publi sin ver un duro, las del mercadona vienen de lujo y no trae huesos). Recordad que el jamón al meterse en el horno sala una barbaridad. Eso le va a dar el punto de sal perfecto a nuestra receta; hacedme caso, lo acabo de comprobar hace cosa de tres horas ^_^.

-Cubrimos el jamón, la pasta, el pollo y el queso con la crema que hemos hecho previamente. Hacedlo con un cucharón para aseguráos de que cubre toda la bandeja, y no os preocupéis si parece que no llega hasta abajo, que sí que lo hace.

-Encima de la salsa ponemos el resto del queso mozzarella y el gouda. Cubrimos con puré de tomate, tomate tamizado o tomate frito (sólo unos chorros, como adornando. Eso le va a dar un punto interesante de acidez a la capa superior, amén de regalarle color al plato)

-Terminamos espolvoreando con parmesano y echando unos pequeños puñados de orégano para darle aroma.

-Y listos. Lo metemos al horno precalentado a 200º. El tiempo tiene su intríngulis:
  1- Si hacéis el plato en verano, habéis echado la pasta en caliente y el queso estaba blando, con que lo tengáis diez minutos a 200º listos. Esperad a que la capa superior esté levemente gratinada.
  2- Si al contrario estamos en invierno, la pasta estaba fria y el queso está duro o recién salido del congelador, lo mejor es meterlo un cuarto de hora a 170º y luego cinco minutos a 240º para gratinar la parte superior.

-Acompañar de...
Esta receta está pensada como plato único, acompañado de unas hojas de lechuga y un par de tomates bien frescos es un menú estupendo para el mediodía, especialmente si por la tarde tenéis que realizar algún esfuerzo o tenéis trabajo. Como bebida para acompañar os recomiendo un lambrusco rosadito o una buena botella de tónica o de agua con gas.
De esta forma, la lechuga y el tomate se encargan de bloquear la asimilación excesiva de grasas, mientras las burbujas de la bebida (nada de referescos, por favor, que eso es asesino total) evitan que luego se nos repita la comida.

-Truco para recalentar:
  Cuando saquéis la bandeja de la nevera (que ya os digo, frío está delicioso), tened en cuenta que los tiempos de horno cambian: Al estar fría, la pasta tendrá que calentarse unos veinte minutos a 180º y luego gratinad dos o tres minutos a 230.

-Alternativa comehierba.
Bueno, si no soís veganos puros y no os importa tomar queso, podéis cambiar el pollo y el jamón por tomate en trozos, calabaza y calabacín en trozos. Eso sí, recordad que en ese caso SÍ hay que echarle sal a la crema, lo cual hará que el sabor agrio de la salsa se reduzca en día posteriores.

-Momento ideal:
Uh... ¿Viendo una buena peli de Kurosawa? Diablos, ¿en qué estaba pensando cuando hice este apartado?

En fin... sólo queda que le echéis una prueba y me digáis qué os ha parecido. Os aseguro, en serio, que el resultado no os va a decepcionar.

Y mañana... ¡¡Gazpachito andaluz!!

lunes, 2 de agosto de 2010

1º.- Enrollados del Caos.

Y bueno, vamos para bingo.
Para la primera receta, por llamarla de alguna manera, he elegido la más sencilla de todas las cosas que solemos comer en verano, aunque también se trata del plato estrella de estos días: Los enrollados del caos. La receta nació hace un par de años de auténtica chiripa: Necesitaba hacer comida para un día de campo, era domingo y el pan se había echado a perder o se me había olvidado comprearlo o, lo más seguro, me lo había zampado la noche anterior con la borrachera. El caso es que sólo había tortillas de maiz, de esas que se usan para las fajitas mexicanas, y había que improvisar.
La cosa salió bien, y al final se convirtió en el plato estrella de la excursión. Luego, con el paso de los años, la desarrollé a saco con la ayuda de Danny (un argentino amante de la buena gastronomía y el B-24) y la receta final quedó más o menos como sigue. En resumen, un plato sencillo, con bastantes nutrientes, lleno de vitaminas e ideal para cuando llevéis a los críos a la piscina, vayáis de concierto o tengáis cervezada en la uni.



Enrollados del Caos
Complejidad:  3/10
Tiempo: 15-20 min (horno)
5 min. (microh.)
Autor: Danny y Rafa

La receta, como podéis ver en la... ejem... foto (tengo que buscar el cargador de la cámara) no es más que un enrollado o wrap de salchicha con guarnición, aunque tiene su rollo. Vamos con los ingredientes:

Tortillas de maiz de las que usan para las fajitas (1 ó 2 x cabeza obvio)
Salchichas tipo frankfurt tamaño grande (1 por enrollado, sorprendente)
Ensalada de lechuga (¿un puñado?)
Tomate de ensalada o tipo cherry (según tamaño, claro)
Queso Gouda (una loncha por enrollado)
Queso parmesano o grana padano  (un trozo para rayar o un sobre de unos 70 grs.)
Aceitunas (¿Una lata?)
Salsa a elección: barbacoa, mostaza dulce, tártara, satsiki...

Para la cocción de las salchichas:
vino blanco
aceite
ajo
orégano
salsa de soja

Obvio, ¿no? Pues vamos por partes.

Paso 1: Las salchichas
Lo primero son las salchichas. Lo mejor es comprar una salchicha empaquetada que sea de calidad. Soy un defensor de las salchichas de carnicería, pero para este plato pierden demasiado agua y hacen que la tortilla se desmenuce. Pues eso, sin sacar pelas por la publi, las mejores a mi gusto son las Oscar Mayer Jumbo, aunque Danny prefiere las del Mercadona, cuestión de gustos.
Una vez hayamos optado por una u otra marca, echamos en una bandeja de horno un chorro de aceite (no, no hace falta que sea de oliva, yo utilizo el de girasol, que me resulta menos pesado. ¿sorprendente? tal vez) un chorro de vino blanco, un par de ajos machacados (no hace falta quitarle el "papelito") el orégano y la salsa de soja (un par de chorritos cortos, como una cucharada de café más o menos). También vale salsa de ostras (sólo una gota) o una pastilla de caldo. Removedlo todo y probad con el dedo para ver si hace falta sal.
Una vez hecha la mezcla empapad bien las salchichas y metedlas unos cinco minutos al horno a unos 170º más o menos. El truco está en que se hinchen un poco sin llegar a endurecerse. estad atentos por si acaso, pero con cinco minutos debería estar listo.
Una vez hechas las salchichas las sacamos del horno, la remojamos de nuevo en el aliño y dejamos que se enfríen a temperatura ambiente en la propia bandeja.

Paso 2: Ensalada.
Podéis complicaros la vida y hacer vuestra propia ensalada con varias lechugas o pillar directamente una ensalada de bolsa. personalmente estoy enamorado de las bolsas, pero las de calidad. Las que traen rúcula, canónigos y mostaza roja son una opción excelente, aunque podéis optar también por una batavia con raddiccio o endivias con algo dulce como la espinaca. Cuestión de gustos.
Sea como sea, mezclad bien las hojas y mojadlas un poco para que crujan. Nada de echarle aceite, que si no la tortilla se desmenuzará y el resultado será demasiado grasiento.

Paso 3: el enrollado
Al lío, camarada, esto tiene menos ciencia que una facultad de filosofía y letras. Una vez tengamos hechas las salchichas y la ensalada, ya sólo nos queda montar el enrollado y prepararlo para comer.
En un plato llano colocamos una tortilla de maiz, le echamos encima un poco de la salsa de nuestra elección (a mí, personalmente, me gusta con salsa barbacoa y un poco de mostaza dulce) tan sólo una línea, como si estuvieramos pintando un palote en medio de la torta.
Encima de la salsa colocamos una loncha de gouda cortada en dos para cubrir toda la salsa, y sobre el queso echamos un puñado de orégano.
Una vez puesta la salsa y el queso cogemos un puñado de ensalada y lo amontonamos en hilera, como si estuviéramos haciendo sushi. Acordaos de no poner demasiado, pero tampoco seáis parcos. La verdura es buena.
Encima de la ensalada ponemos algunos tomates cherry cortados por la mitad o tomate de ensalada cortado en lonchas finas. Recordad que hay que enrollarlo, así que hacedlo de forma que el tomate quepa sin problemas.
Finalmente ponemos la salchicha y regamos todo con el queso parmesano, lo enrollamos con cuidado, presionando fuerte, y lo envolvemos rápidamente.

Y vale, sí, no me he complicado demasiado la vida: Listo y finiquitado, preparado para llevarlo al campo, a la piscina o a la playa.
Espero que os guste esta alternativa al bocata de filete de toda la vida.

Trucos:
-Envolvedlo en papel albal en vez de en plástico: Aguanta mejor y resulta más facil de comer.
-Enrolladlo con fuerza y sobre el papel del envoltorio, os resultará mucho más fácil.
-No olvidéis llevar servilletas: Manchan. Mucho.
-Una vez hechos, podéis calentarlos un poco en una sandwichera o una plancha. la tortilla queda más crujiente y el resultado es bastante bueno, aunque cuidado con el queso.

Alternativa Comehierba:
Por supuesto, para los amantes de lo verde, hay una alternativa vegetariana a este entrollado. El truco consiste en... ¿preparados? sacar la salchicha y el queso e intercambiarlos por ingredientes como el aguacate y el pimiento asado rojo. Una alternativa fresca y deliciosa para los que no quieran papear carne.

Momentos ideales:
Esta receta está pensada, como ya os he dicho, para aquellos días que tengáis que llevaros la comida fuera: piscina, playa, montaña... ¡¡Por Dios no se os ocurra ponerla como plato de un menú en casa si no queréis morir asesinados por los invitados!! Aunque eso sí, son estupendos como aperitivos para ir al cine o para ver una peli en el salón.

¿Otro blog de cocina?

Hola, mi nombre es Rafa, tengo 32 años y soy...
..este...
soy...
snif, glup...
soy... "amo de casa".
(Espero que me estéis dando un abrazo colectivo, tíos, me hace falta).

Todo empezó un día de verano hace tres o cuatro años (soy malísimo para las fechas). Por aquel entonces llevaba tres años viviendo en pecado con mi mujer; ya sabéis, la mala vida: comida precocinada, tapas gordas en las terracitas, pizzas congeladas, comida china... Nuestra despensa parecía una biblioteca, había más folletos de comida a domicilio que ingredientes. Bueno, ingredientes... Creo que por aquel entonces lo único que había en la alacena era café, azúcar, colacao y una lata de espárragos de la cesta de navidad del curro. Ah, sí, y una lata de anchóas de las buenas, de las que nunca te atreves a abrir por aquello de que, total, tardan un huevo en caducar... y al final descubres que no sólo ha caducado, sino que los ingredientes vienen en castellano antiguo y ese tipo en concreto de anchoa se extinguió hace varias décadas.
Real como la vida, así eramos, más o menos. Os haréis una idea.   

Un buen día, sin embargo, después de relegarme a trabajar en casa y dejar que mi mujer fuera de caza para proveernos de carne y cosas bonitas, decidí que había llegado el momento de hacer algo al respecto. Tenía que aprender a cocinar, y tenía que ser ya.  Recurrí así a lo que a los tíos machotes y aguerridos denominamos "telefonear a mamá".
La primera receta fue sencilla: mejillones al vapor. Todo un éxito. Mi mujer me miró con lágrimas en los ojos, de pura felicidad, y reconozco que me sentí un poco raro cuando esa noche saqué la basura: No había ni un paquete de precocinado, ningún envase de PVC, nada de conservantes ni colorantes... Joer, me sentí más enrollao con el planeta que la ecoligera de Daniel.
Y llegó así la época de "canal cocina" internet y las recetas de los periódicos.

Varios experimentos, algún que otro éxito y una gastroenteritis aguda más tarde (no cocinéis demasiado al microndas. En serio, tíos, no mola) me di cuenta de que el mundo estaba un poco al revés: quitando al bueno de Jamie Oliver, ago así como el Musahi de la gastronomía, el resto de programas resultaban... absurdos.
Si eran de cocina casera y de calidad, iban dirigidos siempre a las amas de casa. los programas dirigidos a los hombres, sin embargo, estaban llenos de términos como brunoise (que es cortar las verduras en dados, de toda la vida, pero así suena más guay) confitado (en aceite a fuego lentismo) descamado (cortado en cachitos finos) destructuración (lo que viene siendo poner cada ingrediente por un lado, un gran descubrimiento) y un largo etcétera.
Pronto me quedó claro que los programas y recetas orientados a un público masculino tenían un claro objetivo: los solterones que tratan de ir de modernos y cocinitas para pillar cacho. Si quería aprender a cocinar, a cocinar comida de verdad y no esos platos disfrazados de los que ya hablaba Voltaire en sus tiempos, sólo me quedaban Jaimie Oliver... y los programas para mujeres. No era una mala opción, pero entre nosotros... empezaba a sentirme demasiado sintonizado con mi lado femenino. Dios santo, puñetera manía de los artistas culinarios de hablar a las esforzadas amas de casa. ¿Y qué pasa? ¿Que no hay amos de casa? Pues sí, y somos muchos.
Orgullo marujo, tíos, orgullo marujo.

Así que después de tres años peleándome con los fogones, completando mi formación con grandes amigos que comparten mis inquietudes y perfeccionando recetas con la ayuda de estos amigos, he decidido crear este blog para seguir compartiendo nuestras experiencias con todos aquellos que queráis participar, sin importar el dibujito que hay en la puerta del baño público al que van cuando están de bares; aunque eso sí, con especial atención a esos estudiantes que empiezan a vivir solos, a esos amos de casa que se enfrentan por primera vez a una cocina sin la ayuda de mamá y a todos (y todas, sí, y todas) los que desean probar algo diferente.
Espero que me ayudéis en este camino y que disfrutéis de las chorradas y los consejos culinarios de esta página.
Y recordad, yo también soy un novato, tratadme bien.

Y bueno... pasad, pasad, estáis en vuestra casa.